¿Por qué recomendamos tanto la fitoterapia?



Genios una de las gratísimas revelaciones de la visita a Merlo, San Luis, donde hicimos el encuentro con la gente del interior del país, en la Hostería vegetariana, fue haber conocido a Miriam, quizás la fitoterapeuta más completa, perceptiva, que conocí en mi vida. 

Su historia y la de su marido médico, que se instalan en Carpintería, a minutos de Merlo, sintiendo en su interior un llamado para trabajar la sanación a través de las plantas, y cómo encontraron en su terreno, al que también fueron guiados por una voz interna, centenares de especies, cada una como diría Hipócrates, para trabajar dolencias y patologías y la labor médica y terapéutica que están llevando es Rayana al milagro Ciencia y espiritualidad dándose la mano. 

Como decía el gran Hipócrates: "Dame una enfermedad y te daré una planta" y ahí en manos de la naturaleza y de Miriam y Osvaldo, vimos testimonios notables de recuperaciones de gente que estaba realmente mal, abandonada por la medicina más cristalizada. 

Le pedí a Miriam que me explicara en este prólogo, el valor sanador de las plantas. Acá van sus palabras y les dejo sus datos al final de la nota. Es interesantísimo saber que esto existe y en nuestro país, en un lugar de por si, energético y notable como es esa zona.

Sucede  maravillosamente: 

Ante  el  perfume,  el  sabor,  el  contacto  de  nuestro  cuerpo  físico  con  las  plantas,  espontáneamente  emerge  la  identificación  de  nuestro  “Ser”  con  la  madre  tierra,  el  agua,  la  brisa,  los  rayos    del  sol,  todas  nuestras  células  se  transforman,  toman  la  hermosa  energía  de  la naturaleza,  es  Dios  creador,  que  nos  sana,  nutre  e  informa.  

Es  por  una,  de  las  tantas  herramientas,  que  adquirimos  la  sabiduría  necesaria  para  comprender  qué  nos  pasa,  en  qué  estamos  incompletos,  por  qué  nos  hemos  “encerrado”,  del  francés  “enfermer”:  enfermado.

A  través  de  las  plantas  medicinales  podemos  “decodificar”  el  mensaje  y  asumir  que  somos  parte  de  un  universo  creado  para  ser  “sanos  y  felices”.  Este  conocimiento  milenario,  de  antiguos  vedas,  como  de  la  medicina  oriental  china,  japonesa  y  de  tantos  otros  pueblos,  maestros,  se  perfecciona  para  encontrar  en  las  hierbas,  cuál  de  ellas,  mejoran  y  equilibran  la  parte  del  cuerpo  que  “abriría”  la  puerta  de  ese  lugar  “encerrado”  y  se  manifiesta  en  un  dolor  físico-emocional.  En  una  primera  etapa,  se  debe  comprender  que  ellas  constan  de  un  conjunto  de  principios  activos,  con  distintas  virtudes,  capaces de  activar  la  memoria  celular  del  cuerpo  humano,  porque  su  información  y  conexión  es  directamente  con  la  “fuente”,  con  el  “Todo”,  con  el  “cosmo”.

De  todos  los  reinos,  el  vegetal,  es  el  único  que  produce  su  propio  alimento,  es  el  científico  perfecto  elaborando  su  propia  química  y  lo  más  maravilloso  en  plena  armonía  y  paz,  gratuitamente  los  dona  en  cooperación  con  todos  los  seres,  desde  el  vital  elemento  “oxígeno”  hasta  nuestra  nutrición.  Es  la  medicina  inteligente  y  el  alimento  natural.


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