El aroma y perfume en la Biblia


En la Biblia y en el Corán tenemos gran cantidad de referencias relativas a la utilización de perfumes. Así vemos cómo Moisés recibió del Señor prescripciones para fabricar óleo e incienso sagrado: "Y tú, procúrate perfumes de primera calidad..." (Éxodo 30, 22-25). La Biblia nos habla del óleo que se empleó para ungir a Aarón y a sus hijos, y de la purificación de las mujeres hebreas ungidas con aceite de mirra.
En el Nuevo Testamento los perfumes siguen teniendo un protagonismo importante y aparecen en muchos de sus libros. Son precisamente los tres Reyes Magos de Oriente los que ofrecerán al niño Jesús los elementos más importantes de la época: oro, mirra e incienso. Y nuevamente Jesús tendrá un protagonismo con los perfumes cuando es ungido antes de la Ultima Cena: "María tomando una libra de perfume de nardo, ungió los pies de Jesús..." (Juan 12, 3).
El perfume también tiene una vital importancia en la vida del antiguo Israel, pero en realidad, el incienso fue introducido en la vida ceremonial judía todo lo más en el siglo VII antes de Cristo, después de que los judíos regresaran de su exilio en Egipto. En la vida religiosa de los judíos el aroma tuvo un papel muy importante. Salomón en la construcción del templo buscó maderas especiales, entre ellas el cedro aromático, para que este lugar sagrado mantuviese un aroma dignificado.
 

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